Friedrich Katz, un verdadero historiador

Lamentando profundamente el reciente fallecimiento del gran historiador y colega que fue Friedrich Katz, le pedimos al Dr. Juan Brom, historiador y amigo personal de Katz una pequeña nota para compartir con la comunidad universitaria y le agradecemos profundamente el habernos enviado estas líneas.

Norma de los Ríos

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Jóvenes, iniciamos una amistad que duró muchos años, en ciertos aspectos toda la vida. Ambos éramos de la emigración antifascista, él de familia comunista judío-austriaca y yo de judíos alemanes liberales. Nos conocimos en un grupo de jóvenes, hijos de perseguidos políticos o religiosos, “raciales” según los nazis.

Para mí, fue la época en que descubrí la aspiración comunista, me convenció y milité en lo que pensaba era la vía para su realización. Friedel (apelativo cariñoso por Friedrich – Federico) se había formado en ese ambiente. Él fue uno de mis guías en el camino que determinaría mi vida, y se lo agradezco.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, la familia Katz (los papás y Friedel) volvieron a Europa. Friedrich estudió historia en Austria. No mucho después, la joven República Democrática Alemana (la antigua zona de ocupación soviética, que intentó construir un país socialista) lo invitó, porque requería intelectuales jóvenes probadamente antifascistas. Acudió, trabajó como profesor en la Universidad Humboldt, Berlín, la principal del país. Ahí realizó una investigación profunda, Deutschland, Díaz und die mexikanische Revolution. Además de traducir algunos artículos de Katz, pude colaborar en las gestiones para la publicación de ese libro en México, bajo el título La guerra secreta en México. Se suprimieron los detalles que sólo podían interesar a los especialistas en las relaciones comerciales entre Alemania y México en el siglo XIX. En cambio, quedó y se amplió un excelente estudio del porfiriato, de la Revolución y de las intervenciones de las potencias mundiales en México, en ese periodo. La obra es, en mi opinión, uno de grandes clásicos de la historiografía dedicada a la Revolución Mexicana; otras de su nivel serían el Zapata de Womack, el Pancho Villa, de Katz, y La Revolución interrumpida, de Gilly.

A la Guerra secreta… siguieron otros estudios, de gran seriedad y, cosa no menor, legibles para el público. En todas sus obras, destaca la investigación seria, la búsqueda de relaciones entre los fenómenos, la acción de los grandes grupos sociales sin dejar de tomar en cuenta a los individuos y la importancia de sus opiniones y decisiones. Se nota siempre el respeto y el cariño al pueblo mexicano, además del agradecimiento que expresaba Katz con frecuencia, de que el gobierno cardenista le salvó la vida, a él y a su familia. Y a muchos otros, entre los que me cuento.

La vida no está hecha de puras coincidencias. No faltan aspectos en que no coincido con él, acera de condiciones actuales o pasadas, o también sobre las vías de actuación necesarias, pero dialogar sobre las diferentes posiciones siempre es enriquecedor.

Sólo quiero añadir que Friedrich Katz fue un hombre generoso. Brindó su saber a sus colegas y alumnos, se preocupó por sus amigos y conocidos, amó a su familia. Hemos perdido a un gran académico y a un extraordinario ser humano.

 

Juan Brom

*Imagen: El Informador

 

 

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