Palabras del Dr. Jorge Ruedas de la Serna

Agradecemos mucho las palabras que compartió el Dr. Jorge Ruedas de la Serna en la Ceremonia de entrega de medallas al Mérito Universitario, palabras que ahora compartimos con la comunidad académica de la Facultad.

Palabras del Dr. Jorge Ruedas de la Serna
Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras
24 de mayo de 2011

Dra. Gloria Villegas,
Directora de la Facultad de Filosofía y Letras.
Estimados colegas,
queridos alumnos.

En los tiempos antiguos se tenía por costumbre rendir homenaje, en su presencia, a las personas que se habían distinguido por sus acciones, porque se quería que los jóvenes, viéndolos, tomasen ejemplo para realizar obras de semejante merecimiento.

     De este modo, celebrar a los mayores tenía como fin promover en los que vendrían después una edificante emulación.

     La Universidad, heredera del espíritu humanístico, cumple este doble objetivo: reconocer y premiar el mérito de sus antiguos profesores y mantener vivo en los jóvenes el espíritu de superación, estableciendo así, para estos últimos, un alto nivel de exigencia, no sólo ideal, sino real, manifiesto en las personas que tienen ante sus ojos.

     En la antigüedad se llamaba panegíricos, que quiere decir “ayuntamientos”, a las reuniones que tenían como fin celebrar a las personas sobresalientes, en este caso por su lealtad y perseverancia, reuniones tales como la que aquí nos congrega. Y se decía que al tener ante su vista a esas personas, su imagen quedaría indeleblemente grabada en su imaginación, y esa imagen, de ese modo, sería perdurable. ¿Quién de nosotros no lleva siempre viva en la memoria la imagen de sus grandes profesoras y profesores?

     ¿Cómo puedo yo olvidar a Rosario Castellanos, a Luisa Josefina Hernández, a Luis Ríus, a Amancio Bolaño, a Juan M. Lope Blanch, a Ernesto Mejía Sánchez, a Ermilo Abreu Gómez, a Rubén Bonifaz, a Abelardo Villegas y a tantos otros, que han seguido viviendo en mis clases?

     De esa conjunción surgió la idea clásica de la institución que se rejuvenece: lo que en las personas era y sigue siendo un sueño fantástico, volver a ser jóvenes, se transmutaba en posibilidad real en un ser colectivo. Lo que no podía lograrlo un individuo se podía hacer realidad en una comunidad, en un grupo, en una institución.

     En múltiples textos antiguos aparece este ideal, o prodigio, conocido como el puer senex, el infante anciano, o la niña anciana, en suma, el joven que tiene las virtudes del viejo: la sabiduría, la prudencia, la experiencia, tanto como la fuerza y la vitalidad del púber.

Un gran filólogo, estudioso del tema, escribe que el fenómeno del rejuvenecimiento, que en tantos textos aparece, no es sino “símbolo del ansia de regeneración de la personalidad”, y que esta ansia pasó a convertirse, a través de los siglos, en un impulso del inconsciente colectivo. Hoy la industria del rejuvenecimiento es el negocio más grande del mundo. No sólo las mujeres quieren verse unos años más jóvenes, los hombres también. Y en ese empeño la sociedad gasta miles y miles de millones.

Para los clásicos esa transfiguración del viejo en joven no era potestad de los hombres comunes. Dice Ovidio que la fusión de la madurez con la juventud es un don del cielo, no otorgado más que a los emperadores y a los semidioses. En aquel tiempo la imaginación se pobló de innúmeras leyendas de seres que rejuvenecían, pero la más reveladora fue la de Claudiano narrando que la diosa Roma, envejecida y marchita, se presenta ante Júpiter, quien la anima y rejuvenece. También surge con él la imagen de la diosa Naturaleza, anciana que es a la vez joven y hermosa. Ambas diosas, Roma y la Naturaleza, se convierten entonces en “potencias divinas verdaderas -dice el mismo sabio- más reales que los dioses olímpicos”.

No es ilusorio ver que ese nuevo paradigma emigra a la Universidad, con las mismas propiedades que aseguran su conservación: su antigüedad, su tradición, sabiduría, su estirpe, sus principios, y, a la vez, su capacidad de renovarse o, diríamos, de permanente rejuvenecimiento.

Por eso me atrevo a decir, en nombre de quienes comparecemos aquí para recibir este reconocimiento, que lo hacemos no sólo por satisfacción personal, no sólo por un galardón al que nos hemos hecho legítimamente acreedores por todos los días, años, lustros que hemos tenido el privilegio de enseñar a nuestros alumnos, lo que en sí mismo ha sido sumamente gratificante y ha sido también nuestro mayor premio porque, gracias a nuestros alumnos, nos hemos rejuvenecido siempre, sino además porque en el fondo este homenaje debe ser un estímulo para ellos y para, así, cumplir con el ciclo vital de esta gran Institución, que les dará a ellos todo lo que nos ha dado a nosotros en el curso de estos largos años.

Muchas gracias.

Anuncios

Un pensamiento en “Palabras del Dr. Jorge Ruedas de la Serna

  1. hola:
    Soy estudiante de la FAcultad de FIlosofia y Letras de la BUAP, estoy iniciando mi trabajo de tesis y me gustaria poder tener contacto con el Dr. Jorge Ruedas de la Serna para poder pedirle una entrevista acerca de mi tesis. No se si ustedes podrian proporcionarme alguna dirección electronica donde pueda contactar con él. Se los agradeceria mucho.

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s